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El Viaje

Ya estaba llegando a su fin el largo viaje, tantas horas en el micro se hacían insoportables. Solo me reconfortaba pensar en ella, pensar en que finalmente después de tantos meses de chat, iba a conocerla.

A medida que el micro iba llegando a la terminal, mi estomago parecía endurecerse, los nervios estaban matándome! Iba a conocerla, iba a verla cara a cara. Yo seria lo que ella realmente esperaba? Llenaría sus expectativas? No la decepcionaría? Todas estas preguntas daban vueltas en mi cabeza y mis nervios volvían cada vez con mas fuerza.

Cuando el micro se detuvo y ya no hubo mas tiempo para pensar, me asome por la ventanilla y comencé a buscarla con la mirada. Ella me había prometido que iría a buscarme, no podía fallarme. Solo encontré caras desconocidas, me desespere, y cuando ya estaba perdiendo la tranquilidad finalmente la vi, como no verla? Ahí estaba ella hermosa (mas de lo que había imaginado) tantas veces había pensado en este momento!

Me apresure a bajar del micro para ir corriendo a abrazarla. Ella me vio y me sonrió, pero fue una sonrisa mesurada, poco demostrativa para mi gusto. Me acerque tratando de controlar mis impulsos y la bese en la mejilla -hola, al fin nos conocemos. Le dije. Ella se sonrojo y me presento al hombre que estaba parado a su lado (del cual yo no me había percatado) era su padre. Sentí un gran alivio al darme cuenta que ese era el motivo de su frió recibimiento, y fui a buscar mis maletas.

Me llevaron en el auto del padre hasta el hotel donde iba a hospedarme y entonces ella me ayudo a subir el equipaje hasta mi habitación. Yo ya no podía contener las ganas que tenia de abrazarla y besarla, pero ella parecía muy tranquila, casi indiferente. Entramos al cuarto del hotel y dejamos las maletas en el piso, no pude evitar quedarme mirándola todo el tiempo, cada movimiento, cada palabra que salía de su boca, esa boca que me estaba volviendo loca. -me voy, te dejo que te instales tranquila y a la noche te venimos a buscar así cenas en mi casa, querés? Me dijo. Pero yo esperaba otra cosa, esperaba que me dijera que estaba feliz de conocerme o algo por el estilo. Sin ninguna esperanza me despedí y cerré la puerta de la habitación. Que desilusión! No había pasado nada de todo lo que yo me había imaginado.

Comencé a desempacar cuando inesperadamente la puerta se abrió y ella apareció frente a mi. Sin decir una palabra y con gran determinación entro, camino hacia mi. Cuando quedamos cara a cara se acerco muy delicadamente y comenzó a besarme. Era el beso mas hermoso que haya recibido en toda mi vida, yo la abrace y no dejaba de besarla, de saborearla, de jugar con su lengua. No quería soltarla por nada del mundo. No pude controlar mis manos que empezaron a recorrer su espalda, su cuerpo. Fui bajando por su espalda, tome su cintura, llevé mis manos hacia el frente y sin mas comencé a desabrocharle el pantalón. Pero justo cuando lo estaba consiguiendo ella se aparto de mi, y me miro muy seria. "fui demasiado rápido" pensé, y me lamente por ello.

Entonces justo cuando la situación no podía ser mas incomoda ella me miro, me sonrió y me dijo - la seguimos esta noche. abrió la puerta salió y la cerro tras de si. Yo quede perpleja, y con muchas ganas de terminar lo que habíamos empezado, pero tenia que esperar hasta esa noche, entonces me propuse una sola cosa, esa seria la mejor de toda mi vida!

Ya estábamos terminando de comer la deliciosa cena que su madre había preparado, ella seguía serena e imperturbable. No parecía la chica de la que yo me había enamorado. -Está lloviendo a cántaros, querés quedarte a dormir acá? Me dijo. Antes de que pudiera contestarle su madre agrego: - lo mejor es que te quedes esta noche, eso si, vas a tener que compartir la cama con mi hija, espero no te moleste.

Trate de responder un tranquilo "me quedo, no hay problema" pero en vez de eso me salió una sonrisa perversa, que solo ella noto.

Como a la 1 de la madrugada sus padres se fueron a dormir y nosotras hicimos lo mismo. Me llevo a su habitación, era simple como ella, pero muy cálida y confortable.

Me senté en la cama la mire a los ojos y le dije las palabras que había guardado todo este tiempo: - Te amo.

Entonces ella me tomo de las manos y me hizo arrodillar en la alfombra, fue hasta su equipo de música y puso nuestra canción Justify my love de Madonna. Volvió hacia mi y mientras me decía que yo era lo mejor que le había pasado en la vida y que me amaba, comenzó a desvestirse.

Me quede tan extasiada por lo que veía que esperé a que ella quedara completamente desnuda. Era tan hermosa que yo no sabia por donde empezar. Estando las dos arrodilladas me acerque y comencé a besarla. Era la boca mas dulce que había probado en mi vida. Fui inclinándome sobre ella hasta que quedamos tendidas en el piso, yo encima (eso era todo lo que necesitaba). Después de largos minutos en su boca descendí hasta el cuello. Tenia una piel tan suave y delicada que no pude hacer otra cosa mas que besarla y lamerla.

Ella estaba completamente excitada y entregada, yo podía hacer lo que quisiera. Seguí bajando sin detenerme hasta llegar a sus senos. Realmente no sabia por cual empezar, eran tan perfectos! Mi lengua los recorrió incansablemente con movimientos circulares hasta llegar a sus pezones, mientras los lamía uno a la vez sin interrupción para luego darle pequeños mordiscos. Mi mano derecha comenzó a descender hasta su entrepierna. Al llegar a su vagina ella empezó a gemir mientras me decía casi en un susurro que no me detuviera.

Con mi dedo mayor comencé a tocarle y frotarle el clítoris, primero hacia arriba y abajo y luego hacia los lados. Cada vez con mas rapidez. Ella estaba tan excitada que tenia los ojos cerrados, así que deje de besarle los senos y sin dejar de tocarle el clítoris, me aleje un poco, solo para ver su rostro. Era hermoso verla gozar de esa forma, verla disfrutar y sentir de esa forma me calentaba cada vez mas.

Trate de hacer mas lentos los movimientos de mi mano para que no llegara al orgasmo tan rápido. Ella ya estaba muy mojada así que retire mi mano y seguí haciendo lo que estaba haciendo pero con la lengua. Sus gemidos pronto se transformaron en pequeños gritos de placer. Le lamía el clítoris lo mas fuerte que podía y con mis manos acariciaba sus firmes muslos (los cuales parecían temblar). Luego lleve mis manos otra vez a su vagina y comencé a penetrarla con dos de mis dedos, ella no paraba de gemir y gritar, lo cual era muy estimulante. Por un momento creo que se olvido que sus padres dormían en el cuarto contiguo. Ella estaba llegando al orgasmo y parecía que solo eso le importaba. Mientras mis dedos la penetraban cada vez mas rápido mi otra mano no dejaba de frotarle el clítoris. Hasta que lanzando un fuerte gemido llego al tan ansiado orgasmo, justo en el mismo momento en que la puerta de la habitación se abrió repentinamente y la figura de su madre apareció ante nosotras.

Ese fue el relato de la primera y ultima vez que estuve con mi amor. Creo que todavía estoy esperando el beso de despedida.


Barty

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