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Quién fue SAFO, lesbiana planetaria

Safo hablaba en sus poemas sobre su amor a las mujeres, hace 2500 años.

 Atthi no ha regresado. En verdad, me gustaría estar muerta. Al abandonarme, ella lloraba. Lloraba y me decía: "¡Ah, Safo! Mi dolor es inmenso. Me voy a pesar de ti..." Y yo le respondía: "Ve feliz, recuérdame. ¡Ah! ¡Tú sabes bien cuánto te quiero!".

La historia no ha sido justa con Safo, la poetisa de la isla de Lesbos en Grecia que vivió hace unos 2500 años y de la cual se carecen de datos precisos. No hay fecha conmemorativa, ni demasiados textos y se desconocen otros puntos de referencia para ahondar en la vida de una mujer que ha dado esquinazo a los biógrafos... ¿falta de consideración en su época? ¿fue caldo de cultivo de la discriminación femenina? Eso nunca lo sabremos, pero Platón la denominó "décima musa". Ella constituye el punto clave y germen originario del amor lésbico. Todo indicio aportado por los especialistas es contradictorio, de ahí procede el misterio y el magnetismo de Safo, que cantó su amor a las mujeres sin tapujo alguno, haciendo que bastantes detractores se hayan referido a ella de forma despectiva a lo largo de los siglos. Durante su vida adoró a la diosa Afrodita, es decir, a la belleza que conjugaba con la música . Las pocas poesías que han logrado sobrevivir desde su muerte, suponen todo un guiño para el colectivo de lesbianas, lo cual afirma el pensamiento de la época, tristemente abortado y amordazado por la oscura Edad Media.

Safo nació en Lesbos, de donde procede el apelativo de lesbiana. Se calcula su llegada al mundo alrededor de 650 a.c. y su muerte aproximadamente en 580 a.c. Su biografía no consigue tomar forma con los pocos retazos de los que se dispone y el áurea de leyenda es una constante en la poetisa. Una primera hipótesis versa sobre su procedencia genealógica, alegando que pudo pertenecer a una familia noble. A raíz de ahí se casó con un hombre rico y tuvo una hija llamada Cleis. Por otro lado, hay autores que apuntan a que se suicidó cuando fue rechazada por un joven marino, pero esta teoría es la que menos credibilidad aporta, ya que en los poemas de su última época, nos encontramos con una Safo anciana y en paz consigo misma y con la naturaleza que la rodea.

La poetisa de Lesbos tuvo toda la pinta de ser una Pasionaria de su época, ya que intervino en las luchas políticas de la isla y cargó a través de sus versos contra el tirano Pítaco, con lo cual fue desterrada alrededor de 593 a.c., marchando a Sicilia. Se cuenta que cuando regresó a su tierra fundó una escuela literaria, al estilo de Platón, y aparte de mostrar el arte de la poesía y las letras, también aportó su lado más polifacético, enseñando danza, música y gimnasia. El hecho de dar a conocer su saber a mujeres jóvenes fue un dato que tomaron los cómicos de los siglos V y VI para atribuir prácticas lésbicas a Safo y lanzar así injurias contra la poetisa. Para todas estas chicas hubo odas nupciales compuestas para ellas cuando se preparaban para casarse.

Los versos de la poetisa de Lesbos se caracterizan por ser tan apasionadas como simples y dejan clara constancia de su atracción y relación con otras mujeres. Entre todas aquellas féminas que amó, se han conseguido barajar algunos nombres: Gongyla, Mnasadica, Anactoria, Atthil... En total escribió unos nueve libros de odas, canciones nupciales, epitalamios e himnos, aunque se conservan muy pocos fragmentos. La Oda a Afrodita es su obra más destacada. En su época fue bastante citada por todos los autores, entre ellos Teócrito. Incluso fue imitada hasta la saciedad en la era alejandrina. Sus poemas llevaban el sello característico de una Safo que buscaba la perfección simple y la belleza más exquisita, todo ello plagado de intensidad y sentimiento. Su gran conocimiento de la música y la danza le dieron cancha para crear ritmos y metros nuevos: la estrofa u oda sáfica, consistente en tres endecasílabos y un adónico final de once sílabas. Uno de los aspectos que la hacen grande es que raras veces imitó a nadie, inspirándose en la isla que le vio nacer. Su estela e influencia a pesar del desconocimiento existente sobre su persona es digna de mención, en casos y anécdotas como la que vivió la propia Maria Antonieta durante la Revolución Francesa, que llegó a ser acusada de ser líder de un grupo denominado las Safistas.

En muchos lugares de la antigua Grecia, la mujer gozó prácticamente de todos los derechos que tenían los hombres. Estos beneficios también incluyeron a la isla de Lesbos. Como en Atenas era todo lo contrario, Safo comenzó a recibir los primeros descalificativos en vida por parte de muchos sectores de una tierra donde solamente las prostitutas tenían acceso a la cultura y vida social, mientras el resto se quedaban en casa sin poder optar a una educación y ocupándose de las labores propias del hogar. Esto hace una idea del pensamiento con que Safo fundó su academia, en un acto de llevar la contraria a las ideas atenienses y aprovechando el hecho de ser una mujer griega. Los historiadores y la propia literatura han dejado de lado a Safo. Si el mismísimo Platón la adoraba, muchos autores posteriores la despreciaron e injuraron. Pero ella ha conseguido ser inmortal a través de sus pocos versos conservados y los volátiles trazos de su casi desconocida biografía.


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