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Razones para visitar a un ginecólogo

Una encuesta aplicada a 96 lesbianas de la Ciudad de México dejó ver que al menos 48% nunca ha ido al ginecólogo, aún a la edad de 39 años.


Poco se sabe de las lesbianas y su salud. Por temor, por desconfianza o por considerar que al no tener relaciones sexuales con hombres están a salvo de enfermedades de transmisión sexual e infecciones vaginales, ellas no visitan al ginecólogo con regularidad. Sin embargo, al menos una de cada 12 mujeres contrae cáncer de mama y las lesbianas son más propensas que las mujeres heterosexuales a contraer dicha enfermedad.

Una encuesta aplicada a 96 lesbianas de la Ciudad de México dejó ver que al menos 48% nunca ha ido al ginecólogo, aún a la edad de 39 años. De las que van con el ginecólogo, sólo 34% lo hace cada seis meses; 11% cada año, y el resto lo hace con irregularidad o ha acudido tan solo en alguna ocasión debido a un problema específico.

Las razones que las lesbianas aducen para no ir al ginecólogo son: 4% por problemas económicos, 12% lo consideran innecesario por la naturaleza de su preferencia sexual, 16% por miedo, 16% por desidia, 20% no explicaron el motivo y 32% porque "no se han sentido mal".

Las mujeres encuestadas conocen en total a 14 lesbianas a quienes les han diagnosticado cáncer de mama o cáncer cérvico-uterino. En México la primera causa de muerte entre mujeres en edad reproductiva es el cáncer cérvico-uterino y la segunda es el cáncer de mama. No se sabe cuántas de las mujeres que han muerto por alguna de estas enfermedades mantenían exclusivamente relaciones homosexuales; lo que si se sabe es que mientras el cáncer cérvico-uterino es, en 90% de los casos, producto de relaciones heterosexuales, el riesgo de contraer cáncer de mama es para las lesbianas prácticamente dos veces mayor que para las mujeres heterosexuales. En general, las mujeres que no tienen hijos o los que tienen después de los 30 años son más propensas a adquirir el cáncer mamario, y la mayoría de las lesbianas entran en esta categoría.

Además de estos factores asociados a la maternidad, ciertos hábitos de vida de algunas lesbianas aumentan sus posibilidades de contraer cáncer mamario: dietas descuidadas que causan obesidad y una nutrición inadecuada, fumar y tomar alcohol en grandes cantidades. Entre las mujeres heterosexuales, un importante factor de riesgo es el uso de pastillas anticonceptivas. Los factores de riesgo que comparten ambos grupos de mujeres son: tener parentesco con mujeres que hayan tenido cáncer de mama antes del climaterio o en ambos senos, algunas toxinas que se encuentran en el ambiente y el comienzo de la menstruación antes de los 12 años o la menopausia después de los 55.

Se ignora cuántas lesbianas mexicanas tienen cáncer de mama y cuántas mueren al año por este padecimiento. Como se sabe, el lesbianismo es una condición que, por prejuicios de diversa índole, suele mantenerse oculta; debido a esta "invisibilidad" las lesbianas, como tales, no existen en las estadísticas. Por no ir más lejos, de acuerdo con la encuesta realizada por fempress, de las lesbianas que si van al ginecólogo, el 50% no le informa a su médico que son homosexuales, por las siguientes causas: 36% consideran que ha sido innecesario hacerlo, 44% consideran que su preferencia sexual no le concierne al ginecólogo y el 20% restante no confía en él lo suficiente como para decírselo.

Se apreciará la gravedad de esta omisión si se toma en cuenta que la incidencia del cáncer de mama ha aumentado en los últimos años de forma alarmante; diversos especialistas calculan que en 25 años se duplicarán la morbilidad y la mortandad por esta enfermedad que, como el cáncer cérvico-uterino, detectada a tiempo es completamente curable. En Estados Unidos, donde existen algunas estadísticas, se sabe que 104 mil lesbianas padecen cáncer de mama en la actualidad y más de 7.200 lo contraen cada año.

Otros datos de la encuesta aplicada a lesbianas de la Ciudad de México indican que si bien a la mayoría de las lesbianas no les incomoda que su ginecólogo sea hombre (62% de las que acuden van con ginecólogos y 38%, con ginecólogas) si les desconcierta o inhibe que se haga marcado hincapié en el tema de la anticoncepción, que se dé por sentada su heterosexualidad y que, cuando explican que mantienen relaciones sexuales con mujeres y no con hombres, se les considere sexualmente inactivas o se ignore a sus parejas.

Es importante replantear, coincidieron algunas de las encuestadas, los cuestionarios de rutina que realizan los ginecólogos: antes de indagar acerca de qué anticonceptivos utilizan, deberían preguntar la preferencia sexual y explicar que este dato resulta de utilidad para los diagnósticos. Es importante que el ginecólogo pregunte de entrada y no espere a que la mujer se lo diga, pues a muchas lesbianas les cuesta trabajo tocar el tema, pero si se les preguntara directamente, no mentirían. Otras encuestadas afirmaron que es necesario librar a la ginecología de la idea de que sólo sirve para evitar o favorecer el embarazo. Muchas de las más conscientes coincidieron en que urgen campañas de información sobre cuestiones de salud dirigidas a las lesbianas.


Por Cecilia Navarro
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