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Convivencia

¿Es bueno ser diferentes?

Durante el noviazgo, la pareja se presenta ante el otro con su mejor cara, escondiendo casi siempre los rasgos negativos y cuando llega el momento de iniciar una nueva vida juntos, muchas personas terminan por decir que se casaron con alguien desconocido para ellos.

Claro, la convivencia diaria, saca a flote la verdadera personalidad de alguien y es probable que con el tiempo descubras 1000 y un secretos que no tenías ni idea que existían. Es entonces cuando pasará por tu cabeza la idea efímera de que tal vez te has casado con la persona equivocada.

Esto no debe preocuparte, porque debes recordar que los dos vienen de familias totalmente diferentes; aunque sean de la misma religión y tengan la misma educación, las costumbres en cada hogar son distintas y el chiste del matrimonio es irlas complementando para poco a poco ir formando su propio idioma.

El primer año de casados puede resultar difícil para cualquier pareja, aún cuando lleven años de conocerse. Si le preguntas a tus amigos o amigas cómo les va de recién casados, de seguro te contestarán ¡es lo mejor que me ha pasado!, y no dudo que así sea, pero todo mundo pasa por el proceso de adaptarse a esa persona totalmente diferente a uno y la  verdad es que cuesta mucho trabajo.

Quizá se topen con bastantes problemas y es cuando surgen los pleitos, que si no son bien manejados, pueden destruir su vida matrimonial. Los problemas crean heridas y si no hay la suficiente comunicación, el respecto necesario y si no se escucha al otro, se irán formando cicatrices que acabarán por destruir todo.

No necesitan ser iguales para ser felices; sólo hace falta aceptar al otro como es y si no les gusta algo, es mejor decirlo en el momento y ver la forma de solucionarlo. Sólo debes tomar en cuenta que las personas no pueden cambiar su esencia, sólo logran modificar ciertas conductas si así lo desean, por lo que no pretendas que si alguien desde que nació está acostumbrado a hacer algo, de un día al otro, lo cambie por ti, porque simplemente ¡no lo hará!.

   Por ello, debes de:

 Respetar la forma en que piensa y actúa tu pareja; esto no quiere decir que tengas que estar de acuerdo con ella en todo, ya que pueden tener opiniones diferentes, pero que esto no se causa de pleito.

Platicar con tu pareja si alguna conducta de ella no te gusta, para encontrar la mejor forma de resolverlo. Claro que debes contar con las razones suficientes y válidas para que ponga todo de su parte por modificarla.

Ver de una manera positiva el hecho de que sean diferentes, ya que pueden aprender mil cosas uno del otro y complementarse entre sí.

 Estar abierto/a a aceptar cualquier cambio en su vida de pareja, porque aunque estés acostumbrado/a a hacer algo desde que eras chico/a, ahora vives con alguien con quien deberás aprender a compartir. Toma en cuenta que todo cambio es bueno, sobretodo si esto mejorará su relación.

Aceptar al otro como es y no reprocharle porque no piensa o actúa como tu. Es mejor y mucho más fácil tratar de entender a tu pareja que tratarla de cambiar.

Por el simple hecho de ser diferentes, es probable que surjan algunos pleitos entre ustedes por lo que les damos los siguientes consejos:

Si no saben qué fue lo que causó la pelea, piensen juntos si es necesario aclarar algo, o si uno de los dos quiere que el otro le preste atención, ya que es la excusa perfecta para hablar, aunque sea a gritos, porque muchas veces hay temas que quizá alguno no se atreva a tratar.

Lo peor son los insultos, reproches, incapacidad de pedir perdón, que alguien quede como perdedor, que no haya espacio suficiente para escuchar al otro, lo cual crea una insatisfacción enorme, ya que no se logra nada y los resultados por supuesto que no son buenos.

No permitan que familiares o amigos tomen parte de las discusiones, con consejos externos o sugerencias. En la casa de los recién casados se debe vivir bajo sus propias reglas, generadas por mutuo acuerdo.

Es bueno aceptar el punto de vista del otro, y respetarlo. Son dos personas diferentes con gustos y preferencias individuales. Ser diferentes enriquece la relación; no sirve de nada sacrificarse con pesar a la hora de aceptar las diferencias ya que la resignación no sirve de nada. Recuerden que la verdadera aceptación nace del amor.


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