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El Punto G: Más información

    
Según algunas investigaciones, existe una superficie anatómica llamada punto G de unos 33 mm de ancho, localizada a una profundidad de dos dedos a la entrada de la vagina (pared anterior) y a lo largo del curso de la uretra. En ocasiones, su estimulación provocaría la salida por la uretra de un fluido similar al semen, que podríamos denominar eyaculación femenina y que, a veces, es tan convulsiva y amplia, coincidiendo con el orgasmo, que es necesario extender una gran toalla bajo la mujer.

Pero no en todos los casos se puede localizar este punto, ni todas las mujeres "eyaculan". Se cree que la fuente de este fluido es un sistema de glándulas y conductos llamadas parauretrales (también conocidas como periuretrales o simplemente uretrales). Rodean a la uretra femenina y se desarrollan a partir del mismo tejido que la próstata masculina.

"El diámetro del punto G oscila por lo general, en estado de reposo, entre uno y tres centímetros. Pero al estar compuesto de un tejido eréctil, aumenta de tamaño cuando se excita. En algunas mujeres la estimulación directa del punto G, cuando están excitadas, puede desencadenar el orgasmo."

"La zona conocida como punto de Grafenberg, punto G o esponja uretral, se encuentra en la pared anterior de la vagina y rodea la uretra. En estado de reposo, el diámetro del punto G fluctúa entre uno y tres centímetros, pero es difícil distinguirlo de los tejidos que lo rodean. Cuando se excita, esta zona aumenta de tamaño, y es más fácil localizarla porque se torna más arrugada y abultada".

La ubicación del punto G la puede llevar a cabo la mujer en solitario o puede ser un ejercicio de pareja. Salvo las contadas y comprensibles excepciones que a todos se nos ocurren (carencia de pareja, falta de confianza o excesiva timidez, entre algunas otras), es más recomendable realizar juntos (o juntas) la experiencia, ya que es más sencillo y permite además efectuar una serie de agradables juegos eróticos de estimulación.

El asunto sería, a grandes rasgos, así: a ser posible, una vez excitada con cualquier técnica, su favorita preferentemente, al sentirse ya preparada, le avisa a su contraparte que está lista, para que le introduzca en la vagina los dedos índice y medio hasta los nudillos. Hay que tomar una precaución particular en este momento: las uñas no deben ser demasiado largas, y se debe tener cuidado con ellas para no lesionar los tejidos internos de la vagina. Las yemas de los dedos deben apuntar hacia el vientre, es decir, la palma de la mano debe ir hacia arriba si la mujer cuya esponja uretral se está buscando está boca arriba (o con el dorso hacia arriba si está situada boca abajo).

En caso de que sea una mujer quien realice esta búsqueda a solas, es preferible que se ponga en cuclillas ya que esta posición favorece la colocación del brazo y la mano para introdicir el dedo medio. Aún así, es más difícil e incómoda, salvo que tenga los dedos muy largos o la vagina corta, la localización que si se realiza en pareja.

La zona que se está tratando de hallar se encuentra, en general, más o menos a unos 5 cm de la entrada. Hay que tener en mente que no es una protuberancia de la superficie vaginal, por lo que es necesario recurrir a una presión firme en la pared anterior de la vagina, justo donde acaba el hueso pubiano y a medio camino, aproximadamente, entre el final de éste y el cuello del útero.

La porción carnosa superficial se tornará más prominente a medida que sea frotada. Cuando el punto  G empiece a crecer de tamaño, se coloca la otra mano contra el abdomen (por ello, en pareja, es mejor realizar, generalmente, la búsqueda boca arriba) sobre el hueso pubiano, para tratar de encontrar, entre los dedos, el bulto hinchado del punto G. Si los músculos abdominales están tensos, se hace aún más difícil de distinguir.

Una vez localizada la esponja uretral, puede ser estimulada (para producir una sensación en general placentera y altamente erótica) presionando la zona firmemente, con más fuerza --probablemente-- que para la estimulación clitoridiana. Este ejercicio puede ser complementado con otra clase de caricias para aumentar el placer: "A algunas mujeres, la  combinación de la estimulación del clítoris y del punto G les intensifica considerablemente la excitación.


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